La adicción se define como un trastorno crónico y recurrente caracterizado por la búsqueda y el consumo compulsivos de la droga a pesar de sus consecuencias negativas.† Se la considera un trastorno cerebral porque genera cambios funcionales en los circuitos del cerebro que participan en la recompensa, el estrés y el autocontrol. Esos cambios pueden durar mucho tiempo después de que la persona deja de consumir drogas.11
La adicción es muy similar a otras enfermedades, como por ejemplo una enfermedad cardíaca. Ambas perturban el funcionamiento normal y sano de un órgano del cuerpo, tienen graves efectos perjudiciales para la salud y son, en muchos casos, prevenibles y tratables. Sin tratamiento, pueden durar toda la vida y causar la muerte.
Fuente: Facing Addiction in America: The Surgeon General’s Report on Alcohol, Drugs, and Health
Modificado con autorización de Volkow et al. 1993.
Nota: Estas imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional (fMRI) comparan el cerebro de una persona con antecedentes de un trastorno por consumo de cocaína (centro y derecha) con el cerebro de una persona que no tiene antecedentes de consumo de cocaína (izquierda). La persona que ha tenido un trastorno por consumo de cocaína tiene niveles más bajos del receptor de dopamina D2 (ilustrado en rojo) en el núcleo estriado un mes (centro) y cuatro meses (derecha) después de dejar de consumir cocaína en comparación con una persona que no consume la droga. El nivel de receptores de dopamina en el cerebro del consumidor de cocaína es más alto a los cuatro meses (derecha), pero no ha retornado a los niveles que se observan en quien no consume la droga (izquierda).
†En este folleto, el término "adicción" es equivalente a un trastorno grave de consumo de drogas tal como se define en la quinta edición del manual "Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders" (DSM-5, 2013).
¿Por qué la gente consume drogas?
En general, la gente consume drogas por varias razones:
Para sentirse bien. Las drogas pueden producir sensaciones intensas de placer. A esta euforia inicial le siguen otros efectos que varían según la droga que se consuma. Por ejemplo, con estimulantes como la cocaína, después de la euforia siguen sensaciones de poder, autoconfianza y más energía. En contraste, a la euforia que causan los opioides como la heroína le siguen sensaciones de relajación y satisfacción.
Para sentirse mejor. Algunas personas que sufren de ansiedad social, estrés y depresión comienzan a consumir drogas para intentar sentirse menos ansiosas. El estrés puede ser un factor importante para comenzar y continuar el consumo, y también influye en las recaídas (es decir, la vuelta al consumo de drogas) de los pacientes que se están recuperando de la adicción.
Para desempeñarse mejor. Algunas personas sienten presión para mejorar su concentración en la escuela o el trabajo, o mejorar sus habilidades deportivas. Esto puede ser un factor en quien decide probar las drogas o continúa consumiéndolas, particularmente en el caso de estimulantes recetados o cocaína.
Por curiosidad y presión social. En este sentido, los adolescentes en particular corren un mayor riesgo porque la presión de los compañeros puede ser muy fuerte. Los adolescentes son más propensos que los adultos a actuar en forma arriesgada o desafiante para impresionar a sus amigos y demostrar su independencia de los padres y las normas sociales.
El uso de drogas provoca inicialmente efectos positivos como sensación de bienestar, felicidad y coraje. Sin embargo, sus efectos a largo plazo pueden causar alteraciones muy graves, especialmente cuando se utilizan por mucho tiempo.
El uso de drogas puede provocar alteraciones en el funcionamiento del corazón, hígado, pulmones y hasta inclusive el cerebro, siendo muy perjudicial para la salud.
Además de esto, una gran parte de las drogas causa adicción y, por esto, el cuerpo va necesitan cada ver de una dosis mayor para conseguir obtener los mismo resultados positivos, lo que aumenta el riesgo de muerte por sobredosis. Vea cuáles son los síntomas que pueden indicar sobredosis.
Marihuana
Principales tipos de drogas
Existen drogas lícitas y drogas ilícitas. Las drogas lícitas son las que pueden ser comercializadas como el cigarro, las bebidas alcohólicas y medicamentos. Por el contrario, las drogas ilícitas son aquellas en que está prohibida su venta como crack, cocaína y ecstasy. En el caso de la marihuana, en algunos países es permitido su uso y comercialización con fines terapéuticos y paliativos, mientras que en otros es prohibida.
Los principales tipos de drogas son:
Drogas naturales: como la marihuana que proviene de la planta cannabis sativa, y el opio cuyo origen proviene de las flores de amapola real;
Drogas sintéticas: que son producidas de forma artificial en laboratorios como el ecstasy y el LSD;
Drogas semi-sintéticas: como heroína, cocaína y crack, por ejemplo.
Además de esto, las drogas también pueden ser clasificadas según sus efectos sobre el sistema nervioso central y el cerebro como: depresoras, estimulantes o alucinógenas.
Independientemente del tipo de droga que se consuma, es importante abandonar su uso. Para ello existen varios tipos de programas de varios meses lo cuales buscan ayudar a la persona a alejarse de este vicio. Conozca más sobre el tratamiento para la drogadicción.
Efectos de las drogas
Los efectos de las drogas se pueden notar en pocos minutos después de uso, y tienden a durar pocos minutos, siendo necesario una nueva dosis para prolongar su efecto en el cuerpo. Así que es muy común que la persona quede viciada rápidamente.
A continuación indicamos los efectos después del uso de cualquier droga ilícita:
1. Efectos inmediatos de las drogas depresoras
Las drogas como la heroína, la codeína, el tramadol y la morfina son narcóticos que pueden causar euforia pero finalmente producen un efecto depresivo del sistema nervioso central, causando efectos en el organismo como:
Menor capacidad de raciocinio y de concentración;
Sensación exagerada de calma y tranquilidad;
Relajamiento exagerado y sensación de bienestar;
Somnolencia;
Disminución de los reflejos;
Mayor resistencia al dolor;
Mayor dificultad en hacer movimientos delicados;
Disminución de la capacidad para conducir;
Disminución de la capacidad de aprendizaje en la escuela y del rendimiento en el trabajo.
2. Efectos inmediatos de las drogas estimulantes
Las drogas estimulantes del sistema nervioso central como la cocaína, el éxtasis, las anfetaminas y el crack provocan:
Intensa euforia y sensación de poder;
Estado de excitación;
Mucha actividad y energía;
Disminución del sueño y pérdida de apetito;
Hablar muy rápido;
Aumento de la presión y de la frecuencia cardíaca;
Descontrol emocional;
Pérdida de la noción de la realidad.
3. Efectos inmediatos de las drogas alucinógenas
Las drogas alucinógenas como marihuana, LSD, DMT, la ayahuasca (té de hiervas amazónicas), los hongos alucinógenos y mescalina provocan:
Alucinaciones, principalmente visuales como alteración de los colores, formas y contornos de los objetos,
Sensación alterada del tiempo y del espacio, sintiendo que los minutos parecen horas o que los metros parecen Km;
Sensación de enorme placer o de miedo intenso;
Facilidad de entrar en pánico y exaltación;
Noción exagerada de grandiosidad;
Delirios relacionados con robos y persecuciones.
Uno de los ejemplos más recientes de este tipo de drogas es la Flakka también conocida como droga zombi, que es una droga barata producida en China, que causa comportamientos agresivos y alucinaciones, existiendo hasta relatos de casos en que los usuarios de esta droga iniciaron actividades caníbales durante el período que estaban bajo el efecto de la misma.
Lesiones provocadas por el consumo de drogas
Efectos de las drogas en el embarazo
Los efectos de las drogas en el embarazo pueden ser observados en la mujer y en el bebé, pudiendo ocasionar un aborto, parto prematuro, restricción del crecimiento, bajo peso para la edad gestacional o malformación congénita.
Después del nacimiento del bebé, este podrá sufrir una crisis de abstinencia a las drogas, ya que su organismo estará viciado. En este caso, el bebé podrá presentar síntomas como llorar mucho, estar muy irritado y tener dificultades para comer, dormir y respirar, necesitando que sea hospitalizado para su tratamiento.
Efectos a largo plazo
Las consecuencias a largo plazo de cualquier tipo de droga son:
Destrucción de neuronas, que disminuyen la capacidad de pensar;
Desarrollo de enfermedades psiquiátricas como psicosis, depresión o esquizofrenia;
Lesiones en el hígado, como cáncer hepático;
Mal funcionamiento de los riñones y de los nervios;
Desarrollo de enfermedades contagiosas como SIDA o Hepatitis;
Problemas del corazón como infarto;
Muerte precoz;
Aislamiento de la familia y de la sociedad.
Qué puede ocurrir al utilizar drogas
El consumo de una gran cantidad de drogas puede causar sobredosis, que altera gravemente el funcionamiento de los órganos como pulmones y corazón, pudiendo provocar la muerte.
Los primeros síntomas de sobredosis incluyen agitación, convulsiones, náuseas, vómitos, alucinaciones, sangrados, pérdida de la consciencia y, cuando no se recibe ayuda médica, puede ser fatal.
Los síntomas de sobredosis y el riesgo de muerte también pueden ocurrir cuando un individuo transporta drogas en el estómago, ano o vagina, porque basta que una pequeña cantidad de la sustancia estupefaciente llegue al torrente sanguíneo para que puedan ocurrir alteraciones en todo el organismo, pudiendo llevar a la muerte.
El uso de drogas provoca inicialmente efectos positivos como sensación de bienestar, felicidad y coraje. Sin embargo, sus efectos a largo plazo pueden causar alteraciones muy graves, especialmente cuando se utilizan por mucho tiempo.
El uso de drogas puede provocar alteraciones en el funcionamiento del corazón, hígado, pulmones y hasta inclusive el cerebro, siendo muy perjudicial para la salud.
Además de esto, una gran parte de las drogas causa adicción y, por esto, el cuerpo va necesitan cada ver de una dosis mayor para conseguir obtener los mismo resultados positivos, lo que aumenta el riesgo de muerte por sobredosis. Vea cuáles son los síntomas que pueden indicar sobredosis.
Marihuana
Principales tipos de drogas
Existen drogas lícitas y drogas ilícitas. Las drogas lícitas son las que pueden ser comercializadas como el cigarro, las bebidas alcohólicas y medicamentos. Por el contrario, las drogas ilícitas son aquellas en que está prohibida su venta como crack, cocaína y ecstasy. En el caso de la marihuana, en algunos países es permitido su uso y comercialización con fines terapéuticos y paliativos, mientras que en otros es prohibida.
Los principales tipos de drogas son:
Drogas naturales: como la marihuana que proviene de la planta cannabis sativa, y el opio cuyo origen proviene de las flores de amapola real;
Drogas sintéticas: que son producidas de forma artificial en laboratorios como el ecstasy y el LSD;
Drogas semi-sintéticas: como heroína, cocaína y crack, por ejemplo.
Además de esto, las drogas también pueden ser clasificadas según sus efectos sobre el sistema nervioso central y el cerebro como: depresoras, estimulantes o alucinógenas.
Independientemente del tipo de droga que se consuma, es importante abandonar su uso. Para ello existen varios tipos de programas de varios meses lo cuales buscan ayudar a la persona a alejarse de este vicio. Conozca más sobre el tratamiento para la drogadicción.
Efectos de las drogas
Los efectos de las drogas se pueden notar en pocos minutos después de uso, y tienden a durar pocos minutos, siendo necesario una nueva dosis para prolongar su efecto en el cuerpo. Así que es muy común que la persona quede viciada rápidamente.
A continuación indicamos los efectos después del uso de cualquier droga ilícita:
Qué puede ocurrir al utilizar drogas
El consumo de una gran cantidad de drogas puede causar sobredosis, que altera gravemente el funcionamiento de los órganos como pulmones y corazón, pudiendo provocar la muerte.
Los primeros síntomas de sobredosis incluyen agitación, convulsiones, náuseas, vómitos, alucinaciones, sangrados, pérdida de la consciencia y, cuando no se recibe ayuda médica, puede ser fatal.
Los síntomas de sobredosis y el riesgo de muerte también pueden ocurrir cuando un individuo transporta drogas en el estómago, ano o vagina, porque basta que una pequeña cantidad de la sustancia estupefaciente llegue al torrente sanguíneo para que puedan ocurrir alteraciones en todo el organismo, pudiendo llevar a la muerte.
Las personas con una adicción no pueden abandonar las drogas por sí mismas. Siguen consumiéndolas aunque sepan que pueden ocurrir cosas malas. Infórmate más sobre:
Uso indebido de medicinas recetadas, incluyendo opioides. Esto significa tomar medicamentos de una manera diferente a la prescrita por el profesional de la salud. Incluye:
Tomar un medicamento recetado para otra persona
Tomar una dosis mayor que la recomendada
Usar el medicamento de una forma diferente de la que debe hacerlo. Por ejemplo, en lugar de tragar sus tabletas, puede aplastarlas y luego inhalarlas o inyectarlas
Usar el medicamento para otro propósito, como drogarse
Uso indebido de medicamentos de venta libre, incluyendo usarlos para otro propósito y usarlos de una forma diferente a la que se supone
El consumo de drogas es peligroso. Puede dañar su cerebro y cuerpo, a veces en forma permanente. Puede herir a las personas que le rodean, incluyendo amigos, familia, niños y bebés no nacidos. El consumo de drogas también puede conducir a la adicción.
¿Qué es la drogadicción?
La adicción a las drogas es una enfermedad cerebral crónica. Hace que una persona tome drogas repetidamente, a pesar del daño que provoca. El uso repetido de drogas puede cambiar el cerebro y provocar adicción.
Los cambios cerebrales de la adicción pueden ser duraderos, por lo que la adicción a las drogas se considera una enfermedad "recurrente". Esto significa que las personas en recuperación corren el riesgo de volver a consumir drogas, incluso después de años de no tomarlas.
¿Todos quienes consumen drogas se vuelven adictos?
No todos quienes usan drogas se vuelven adictos. El cuerpo y cerebro de cada persona es diferente, por lo que su reacción a las drogas también puede ser diferente. Algunas personas pueden volverse adictas rápidamente, o puede ocurrir con el tiempo. Otras personas nunca se vuelven adictas. Que alguien se vuelva adicto o no depende de muchas cosas, incluyendo factores genéticos, ambientales y del desarrollo.
¿Quién está en riesgo de la adicción a las drogas?
Varios factores de riesgo pueden hacer que sea más propenso a volverse adicto a las drogas, incluyendo:
Su biología: Las personas pueden reaccionar a las drogas de manera diferente. A algunas personas les gusta la sensación la primera vez que prueban una droga y quieren más. Otros odian cómo se sienten y nunca lo vuelven a intentar
Problemas de salud mental: Las personas que tienen problemas de salud mental no tratados, como depresión, ansiedad o trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen más probabilidades de volverse adictas. Esto puede suceder porque el consumo de drogas y los problemas de salud mental afectan las mismas partes del cerebro. Además, las personas con estos problemas pueden usar drogas para tratar de sentirse mejor
Problemas en el hogar: Si su hogar es un lugar poco feliz o lo era cuando era niño, es más probable que tenga un problema de drogas
Problemas en la escuela, trabajo o al hacer amigos: Puede usar drogas para distraerse de estos problemas
Andar con otras personas que usan drogas: Ellos podrían alentarlo a probar drogas
Comenzar a consumir drogas cuando es joven: Cuando los niños usan drogas, afecta cómo sus cuerpos y cerebros terminan de crecer. Esto aumenta sus posibilidades de volverse adicto cuando es adulto
¿Cuáles son las señales de que alguien tiene un problema de drogas?
Las señales de que alguien tiene un problema de drogas incluyen:
Cambiar mucho de amigos
Pasar mucho tiempo solo
Perder interés en sus cosas favoritas
No cuidarse a sí mismos, por ejemplo, no tomar duchas, no cambiarse de ropa ni lavarse los dientes
Sentirse muy cansado y triste
Comer más o menos de lo habitual
Tener mucha energía, hablar rápido o decir cosas que no tienen sentido
Estar de mal humor
Pasar rápidamente entre sentirse mal y sentirse bien
Dormir a horas extrañas
Ausentarse de citas o compromisos importantes
Tener problemas en el trabajo o la escuela
Tener problemas en las relaciones personales o familiares
¿Cuáles son los tratamientos para la drogadicción?
Los tratamientos para la adicción a las drogas incluyen consejería, medicamentos o ambos. La investigación muestra que combinar medicamentos con consejería brinda a la mayoría de las personas la mejor oportunidad de éxito.
La consejería puede ser terapia individual, familiar y / o grupal. Puede ayudar a:
Comprender por qué se volvió adicto
Observar cómo las drogas cambiaron su comportamiento
Aprender a lidiar con sus problemas para no volver a usar drogas
Aprender a evitar lugares, personas y situaciones en las que podría sentirse tentado a usar drogas
Los medicamentos pueden ayudar con los síntomas de abstinencia. Para la adicción a ciertas drogas existen medicamentos que pueden ayudar a restablecer la función cerebral normal y disminuir la ansiedad por consumir drogas.
Si tiene un trastorno mental además de una adicción, se conoce como diagnóstico dual. Es importante tratar ambos problemas para aumentar las posibilidades de éxito del tratamiento.
Si tiene una adicción severa, es posible que necesite tratamiento hospitalario o residencial. Los programas de tratamiento residencial combinan servicios de vivienda y tratamiento.
¿Se puede prevenir el consumo de drogas y la adicción?
Es posible prevenir el consumo de drogas y la adicción. Los programas de prevención que involucran a familias, escuelas, comunidades y los medios de comunicación pueden prevenir o reducir el consumo de drogas y la adicción. Estos programas incluyen educación y divulgación para ayudar a las personas a comprender los riesgos del consumo de drogas.
No es difícil encontrar drogas y a veces puede parecer como si todo el mundo las fabricara o quisiera que las probaras. Pero, como ocurre con todo lo que parece demasiado bueno para ser verdad, hay desventajas (y peligros) asociados al consumo de drogas.
Cómo actúan las drogas
Las drogas son sustancias químicas que modifican el funcionamiento de nuestro cuerpo. Algunas son medicamentos que ayudan a la gente cuando los médicos se los recetan. Pero muchas de ellas carecen de utilidad médica.
Cuando se toman (generalmente tragándolas, inhalándolas o inyectándoselas), las drogas encuentran la forma de llegar al torrente sanguíneo. Desde allí, llegan al cerebro y a otras partes del cuerpo. En el cerebro, las drogas pueden intensificar o bien adormecer los sentidos, modificar el nivel de alerta de la persona y, a veces, reducir el dolor físico.
Por la forma en que las drogas actúan en el cerebro, repercuten negativamente en la capacidad de tomar decisiones acertadas y de hacer elecciones saludables. Hasta beber alcohol hace que la gente se implique en situaciones peligrosas, como conducir bajo sus efectos o mantener relaciones sexuales sin protección.
Aunque las drogas pueden hacerte sentir bien al principio, te pueden provocar daños importantes en el cuerpo y en el cerebro. Beber alcohol, fumar o mascar tabaco, consumir drogas ilegales y hasta esnifar pegamento son actividades que dañan el cuerpo humano.
Las drogas de las que más abusa la gente son las siguientes:
La clasificación más adecuada de las drogas es según los efectos que producen en el sistema nervioso central, aparato que se encarga, entre otras cosas, de recoger y procesar las sensaciones que percibimos a través de los sentidos, regular el funcionamiento de nuestros órganos internos (latidos del corazón, respiraciones, sueño, etc.), analizar la información recibida para tomar decisiones, y también se encarga de controlar los movimientos de nuestro cuerpo.
Hay tres tipos de drogas según esta clasificación:
Depresoras: te adormecen, ya que producen efectos sedantes en nuestro organismo.
AlcoholTranquilizantes y ansiolíticosHipnóticos o inductores del sueño (barbitúricos, benzodiacepinas)Opiáceos (heroína, morfina, metadona, opio, codeína)GHB (Gamma Hidroxi Butírico)
Estimulantes: hacen que estés como despierto/a o con sensación de gran energía, ya que aceleran las funciones del sistema nervioso central.
AnfetaminasSpeed (generalmente es una anfetamina, que significa ‘velocidad’ en inglés por la sensación de aceleración que produce en el organismo)Metanfetamina (metanfetamina y anfetamina no son lo mismo puesto que la meta tiene efectos más potentes que las anfetaminas comunes)Cocaína / crackNicotinaXantinas: teína, teobromina y cafeínaTaurina (bebidas energéticas)
Alucinógenas: hacen que percibas cosas o sensaciones que no son reales.
Alucinógenos: LSD, hongos o setas alucinógenas, mescalina, psilocibina, ayahuasca,…Derivados del cánnabis: hachís, marihuana, aceite de hachís Drogas de síntesis: Éxtasis (también tiene efectos estimulantes), MBDB o edén, MDEA o eva,Ketamina (aunque también tiene propiedades depresoras por ser utilizada en anestesia veterinaria, de ahí por ser conocida también como ‘caballo’)MDA o droga del amorDisolventes y sustancias volátiles: acetato, benceno, aerosoles, gasolina, colas.
Hablar de tipos de drogas es hablar de categorías. Y agrupar lo que sea en categorías implica utilizar uno o más criterios para ello. Criterios hay tantos como gustos, pero por suerte, en drogas, hay algo de consenso en cuanto a qué criterios seguir para clasificar las sustancias llamadas drogas. Según la clasificación que utilicemos nos relacionaremos con las drogas, ya sea con las sustancias en sí mismas o con los temas de debate y estudio que surgen de las mismas.
La primera clasificación que a muchas personas les viene a la mente esta relacionada con la legalidad. Esto haría una clasificación simple de legales e ilegales, aunque visto el ritmo de aparición de nuevas sustancias podríamos incluir la categoría de alegales.
Cada cultura tiene sus drogas “legales” e “ilegales”, y los motivos de que una y no otra sea legal o ilegal no suelen tener mucho sentido. Como ejemplo cercano en lo referente a las diferencias en los usos de drogas por cultura, tenemos a los países de mayoría musulmana, donde el alcohol está prohibido y en cambio el consumo de cannabis se tolera. En los países occidentales suele ocurrir al contrario, el alcohol está permitido y promocionado mientras que los productos del cannabis están perseguidos.
Aunque no siempre fue así. Han habido algunos intentos de prohibir el alcohol en el mundo occidental. El que más repercusión tuvo fue el de EEUU por las g
llamada Ley Voldstead (ley seca) fue la culminación de unas demandas civiles que tenían que ver con los efectos del alcohol en las personas. Mezclando argumentos morales: el alcohol corrompe a las personas, rompe familias, condena al infierno; con argumentos de salud: toda la serie de enfermedades hepáticas, mentales, etc..; fuerzas populares organizadas en lo que se llamó el Movimiento por Templanza comenzaron a ganar adeptos y simpatías. De esa manera en 1914 se reunieron 6 millones de firmas pidiendo al congreso la prohibición del alcohol. Lo que sucedió a partir de ahí se podría resumir en justamente lo contrario de lo que se proponía:
[box type=”bio”] Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento. Se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correccionales quedarán vacíos; los transformaremos en graneros y fábricas. Todos los hombres volverán a caminar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerraron para siempre las puertas del infierno. (Voldstead, 1920).[/box]
Lejos de vaciarse las cárceles, éstas se llenaron de personas que hacían negocio con el alcohol, como policías, médicos, farmacéuticos, etc. que también querían ganar dinero. Muchas personas sufrieron enfermedades e incluso murieron por consumir alcohol adulterado, de baja calidad, contaminado, etc. La ley no suprimió la demanda, sino que esta
Se cerraron para siempre las puertas del infierno. (Voldstead, 1920).[/box]
Lejos de vaciarse las cárceles, éstas se llenaron de personas que hacían negocio con el alcohol, como policías, médicos, farmacéuticos, etc. que también querían ganar dinero. Muchas personas sufrieron enfermedades e incluso murieron por consumir alcohol adulterado, de baja calidad, contaminado, etc. La ley no suprimió la demanda, sino que esta continuó, por lo que pronto aparecieron grupos organizados que ofrecían aquello que legalmente no se podía conseguir. Así que unos años después esa prohibición se eliminó y el alcohol volvió a fluir por las calles estadounidenses.
Moverse en este tipo de parámetros puede facilitar las decisiones a la hora de consumir, pero puede ser perjudicial para la salud, pues muchas veces no se tienen en cuenta los factores de salud de las
Una segunda clasificación sería la relacionada con los efectos que producen las sustancias en el cerebro. Los tres tipos de efectos más habituales serían: estimulantes, depresores y alucinógenos. Aún así podríamos hilar más fino y hablar de efectos entactógenos (capacidad de generar contacto con el interior, de despertar empatía hacía uno mismo y hacia los demás), enteógenos (la etimología de la palabra vendría a decir algo así como “el nacimiento de dios en un o mismo” o “manifestación interior de lo divino”, ese concepto sirve para designar sustancias alucinógenas que se han utilizado en contextos religiosos, rituales, etc…), disociativos (efectos que producen una sensación de separación del propio cuerpo y del entorno), etc. Y sobre todo, los efectos pueden variar de persona a persona. Por ejemplo, el alcohol puede estimular levemente a algunas personas y a otras aletargarlas, el cannabis puede relajar a algunas personas, estimular levemente a otras o producir alucinaciones. A pesar de ello, una clasificación de los tipos de drogas más comunes sería la siguiente:
Otra posible clasificación de los tipos de drogas que existen sería la que tiene que ver con el daño que produce su consumo. Es posiblemente la clasificación más compleja de elaborar. Definir el daño para poder evaluarlo es una tarea difícil ya que por un lado es un concepto subjetivo y por otro lado hay distintos tipos de daños así como grados del mismo. El investigador David Nutt hizo un estudio para evaluar los daños que producen algunas drogas y los dividió en tres categorías: daño físico, dependencia y daños sociales.
Por daño físico entiende el daño que produce el consumo de una sustancia en el propio consumidor. Se valoraban factores como la vía de administración, los posibles efectos adversos como depresión respiratoria, cardiopatías, etc.
Por dependencia se valora la capacidad que tiene una sustancia de generar algún tipo de dependencia en el consumidor. Desarrollar
Los Adolescentes: el Alcohol y Otras Drogas
No. 3 (Revisado 7/04)
Los adolescentes pueden estar comprometidos en varias formas con el alcohol y las drogas legales o ilegales. Es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante las adolescencia. Desgraciadamente, con frecuencia los adolescentes no ven la relación entre sus acciones en el presente y las consecuencias del mañana. Ellos tienen la tendencia a sentirse indestructibles e inmunes hacia los problemas que otros experimentan. El uso del alcohol o del tabaco a una temprana edad aumenta el riesgo del uso de otras drogas más tarde. Algunos adolescentes experimentan un poco y dejan de usarlas o continúan usándolas ocasionalmente sin tener problemas significativos. Otros desarrollarán una dependencia, usarán luego drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros.
La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Los adolescentes usan el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sientirse bien, para reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar cuáles de los adolescentes van a experimentar y parar ahí, y cuáles van a desarrollar problemas serios. Los adolescentes que corren el riesgo de desarrollar problemas serios con el alcohol y las drogas incluyen aquellos:
con un historial familiar de abuso de substancias
que están deprimidos
que sienten poco amor propio o autoestima
que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente
Los adolescentes abusan de una variedad de drogas, tanto legales como ilegales. Las drogas legales disponibles incluyen las bebidas alcohólicas, las medicinas por receta médica, los inhalantes (vapores de las pegas, aerosoles y solventes) y medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar. Las drogas ilegales de mayor uso común son la marijuana (pot), los estimulantes (cocaína, "crack" y "speed"), LSD, PCP, los derivados del opio, la heroína y las drogas diseñadas (éxtasis). El uso de las drogas ilegales está en aumento, especialmente entre los jóvenes o adolescentes. Primero el uso de la marijuana ocurre en la escuela intermedia (middle school) y el uso del alcohol puede comenzar antes de los 12 años. El uso de la marijuana y el alcohol en la escuela superior (high school) se ha convertido en algo común.
El uso de las drogas y el alcohol está asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio.
Las señales principales del uso de alcohol y del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir:
Físicas: fatiga, problemas al dormir, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente.
Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión, retraimiento y una falta general de interés.
De Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de comunicarse con la familia.
En la Escuela: interés decreciente, actitud negativa, calificaciones bajas, ausencias frecuentes, faltas al deber y problemas de disciplina.
Problemas Sociales: amigos o pares envueltos con drogas y alcohol, problemas con la ley y el cambio dramático en el vestir y apariencia.
Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas emocionales. Cuando los padres se preocupan deben de tomar el primer paso y consultar con el médico de familia del adolescente. Si se sospecha el uso/abuso de drogas o alcohol, entonces al adolescente se le debe de hacer una evaluación comprensiva llevada a cabo por un siquiatra de niños y adolescentes o por otro profesional de la salud mental capacitado.
Los padres pueden ayudar a su hijo proveyéndole la educación a temprana edad acerca de las drogas y el alcohol, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo positivo y reconociendo y tratando desde el comienzo los problemas que surjan.
INVESTIGACIÓN
Uno de cada seis jóvenes en bachillerato ha probado las drogas
Marihuana es la sustancia ilegal más usada, pero crece consumo de ‘popper’. Uno de cada seis jóvenes en bachillerato ha probado las drogas.
La marihuana es de lejos la sustancia ilegal más usada.
Foto:
Jaiver Nieto Álvarez / El Tiempo
Al menos 520 mil estudiantes de colegio, cuyas edades están entre los 12 y los 18 años, han consumido drogas por lo menos una vez en su vida. Esa cifra representa al 15,9 % de los escolares del país entre los grados séptimo y 11 (uno de cada seis) y confirma cómo el consumo se convirtió hace tiempo en un problema de salud pública para el país.⁸
Los datos están contenidos en el último informe de consumo de sustancias psicoactivas en población escolar en Colombia, publicado hace menos de una semana por los Ministerios de Justicia y Salud y que revela que mientras el consumo de alcohol y tabaco en niños y adolescentes bajó, el de sustancias ilegales, incluidos el éxtasis y la cocaína, va en aumento sostenido.
La muestra, cuyos datos se recabaron a finales del 2016 y apenas ahora terminaron de ser procesados, consultó a más de 80 mil muchachos a los que les preguntaron por el conocimiento de los riesgos y el eventual consumo de sustancias como la marihuana, la cocaína, el basuco, el éxtasis, la heroína, el LSD y otros alucinógenos, incluidos solventes y pegantes. El 11 % de los consultados dijo que el consumo se hizo en el último año, y un 6,1 % consumió en el último mes.
Otro dato aterrador del estudio es que uno de cada diez niños de séptimo grado admitió haber usado alguna sustancia ilícita en la vida, mientras que en el grado 11 esa fue la respuesta de uno de cada cinco.
Aunque el problema de las drogas afecta a todas las regiones, en siete la alerta es mayor porque sus niveles de prevalencia (uso al menos una vez en la vida) superan el 20 %: son Caldas (27,9 %); Antioquia (26,6 %); Risaralda (26,1 %); Quindío (23,7 %); Orinoquía (22 %); Bogotá (21,5 %), y Amazonía (20,4 %).
Como ocurre con toda la población colombiana que consume drogas, la marihuana es de lejos la sustancia ilegal más usada: los que declararon haberla fumado en el último año pasaron de 6,9 % en el 2011 a un 7,8 % en la nueva muestra. La edad promedio de entrada a ese consumo es de 14 años, y la exposición aumenta a medida que los jóvenes van creciendo.
La encuesta muestra que en general el problema afecta por igual a hombres y mujeres, pero el aumento en esta última población con respecto a la muestra tomada en el 2011 sí marca un crecimiento general de las estadísticas.
En Antioquia el ‘popper’ se ha posesionado como la sustancia de mayor uso en el último año
En todo el país hay unos 122 mil escolares que han usado inhalables como ‘popper’. Y mientras el promedio nacional de consumo de esa peligrosa sustancia está en el 5 %, Antioquia y Caldas reportan un 14,1 % y un 12,1 %.
De hecho, advierte el documento, en Antioquia, “el ‘popper’ se ha posesionado como la sustancia de mayor uso en el último año, con casi dos puntos porcentuales sobre la marihuana”, y en otras regiones aparece ya en segundo lugar de consumo.
Pese a que el crecimiento del mercado de la cocaína no es tan marcado entre el 2011 (2,4 %) y 2016 (2,6 %), el informe indica que ese problema aumenta significativamente según incrementa la edad, pasando de 1,7 % entre los estudiantes de 12 a 14 años hasta 4,7 % en el grupo de 17 a 18 años. Un 1,6 % de los estudiantes dijeron haber consumido heroína al menos una vez en la vida.
Uno de los datos más preocupantes del estudio es el acceso a las sustancias, tanto legales como ilegales. Un 70,2 % de los estudiantes dijeron que para ellos es fácil comprar alcohol, pese a que la ley prohíbe expresamente la venta a menores de edad.
La marihuana encabeza la lista de las más fáciles de conseguir para los niños, con 37,3 %; le sigue el basuco con 12,4 %, la cocaína con 12 %, los inhalables, con 8,5 %, y el éxtasis, con 7
Precisamente, este martes la Fiscalía reveló que entre el 21 de mayo y el 8 de junio fueron capturadas 276 personas en siete departamentos del país por vender droga a niños y adolescentes en colegios, universidades y zonas aledañas a instituciones educativas. El resultado de los operativos deja en evidencia cómo las organizaciones de microtráfico ven a los menores como un mercado potencial.
Si bien el informe evidencia que en los últimos años hubo una disminución del consumo de bebidas alcohólicas y tabaco entre estudiantes menores de 18 años, las cifras siguen siendo alarmantes. El estudio de las carteras de Justicia y Salud revela que 7 de cada 10 niños y adolescentes han usado alcohol al menos una vez en la vida y casi cuatro de cada 10 lo han hecho por lo menos en el último mes.
El 26,6 % de los encuestados más pequeños, de 12 a 14 años, dijeron haber consumido en el último mes, mientras que del rango más alto, de 17 a 18 años, han bebido en el último mes al menos el 50,5 %. De hecho, 4 de cada 10 de los niños y adolescentes que dijeron haber tomado en el último mes lo hicieron todos los días de la semana y el 11,8 % de entre 3 y 6 veces por semana.
Con respecto al tabaco, la proporción de estudiantes que al menos lo ha probado una vez en su vida se sitúa en poco más de 2 por cada 10 niños y adolescentes
encuestados.
El confinamiento ha incrementado los niveles de consumo y abuso de sustancias en todo el país. ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Es posible librarse de una adicción?
En México y en el mundo el abuso de sustancias es un problema de salud pública que requiere de medidas inmediatas. Sin embargo, hace tiempo que existe un interesante debate respecto a su legalización, pues el abuso de las mismas parece diferir, por diversos aspectos, del consumo moderado, e incluso benéfico en el caso de algunas drogas, como por ejemplo en el tratamiento de diversas afecciones médicas como el cáncer.
La literatura científica nos muestra el amplio abanico de evidencia en contra y a favor de su consumo; por una parte, sabemos que los efectos de diversas sustancias exógenas, llega a ser nocivo para nuestro sistema nervioso, en especial para el cerebro. No obstante, existe también una variedad de artículos científicos serios que aluden a los potenciales beneficios de las mismas en situaciones controladas, como es el caso del tratamiento del Trastorno por estrés postraumático o la depresión, aunque cabe aclarar, su uso en estos casos se utiliza como facilitador y no se otorga con el fin de administrarlo de por vida.
En todo caso, mientras los científicos llegan a un acuerdo razonable, los especialistas de la salud mental nos encontramos con el deber de aprender a sobrellevar la experiencia cotidiana que implica la dependencia a las drogas o el simple consumo de las mismas.
¿Qué pasa con nuestro cerebro, realmente, cuando consumimos sustancias psicoactivas?
Lo que sucede, en términos generales, es plasticidad cerebral; se trata de la capacidad que tiene nuestro cerebro para cambiar y adaptarse, ya sea de manera estructural o funcional, a la experiencia. Cuando aprendemos un lenguaje nuevo o cuando adquirimos una habilidad motriz, estamos haciendo uso de la plasticidad cerebral. Asimismo, cuando consumimos una droga, nuestro cerebro reacciona a esta experiencia. El principal problema deriva de que muchas veces, gracias a este mecanismo, no sólo adquirimos hábitos saludables, sino también hábitos dañinos, que, a la larga, pueden volverse incapacitantes, como en el caso de la adicción a ciertos estímulos externos, en donde las personas muestran una tendencia a subestimar las consecuencias negativas de su consumo.
Recientemente, fue publicado en la revista New England Journal of Medicine un modelo de estudio que concibe al consumo de drogas como nada más que otro mecanismo de aprendizaje, así como muchos otros. Los autores recalcan, no obstante, que la adicción sí es un aprendizaje desventajoso, y que la línea que separa al consumo moderado de la dependencia es delgada, ya que el establecimiento patológico de este aprendizaje depende de factores previos al consumo, tales como la genética, características de la personalidad como la impulsividad y, sobre todo, la carencia de herramientas del individuo para lidiar con emociones y situaciones negativas de la vida de forma sana, entre muchos otros.
La buena noticia, respaldada por incontable evidencia científica de muchos años, es que tal como hacemos uso de la plasticidad de nuestro cerebro para “adquirir” una dependencia a las drogas, podemos hacer uso de ella para des-aprender. Todo de la mano de un especialista de la salud mental que ha estudiado incansablemente cómo aproximarse y conseguir este objetivo.
Diversos modelos de aprendizaje apoyan que el superar una adicción requiere de cambios mentales o cognitivos y conductuales, por tanto, sugieren la asistencia a psicoterapia para la modificación de hábitos. Además, es posible que se requiera de medicación especializada, por lo que resulta indispensable que el tratamiento sea integral, y que englobe el trabajo conjunto de diferentes profesionales de la salud, así como del involucramiento de la familia, que al igual que el consumidor, se ha tenido que adaptar de forma patológica al contexto de la adicción, y que, por tanto, también requiere de ayuda psicológica.
Así pues, la psicoterapia involucra cambios en la plasticidad cerebral, necesaria para recuperar dinámicas sanas en la vida de los individuos. Por tanto, si se sufre de una adicción es importante reconocer que la lucha contra los propios hábitos de nuestro cerebro requiere no sólo de voluntad sino de ayuda profesional.
9 EFECTOS QUE PROVOCAN LAS DROGAS DE MAYOR CONSUMO
En el mundo actual, las drogas autorizadas por la ley y las ilegales corren de forma paralela entre jóvenes y los que ya no lo son tanto. Conoce algunos efectos que provocan las drogas de mayor consumo en una sociedad dividida entre aquellos que hacen lo posible por estar cada día más saludables, y los que aunque quisieran no pueden porque están inmersos en una espiral adictiva de la que les es muy difícil salir.
Drogas de mayor consumo
Tabaco
Cannabis
Anfetaminas
Éxtasis
Cocaína
Heroína
Se las conoce también bajo el nombre de drogas psicoactivas y tienen el poder de modificar los estados conciencia, del ánimo y hasta de nuestros pensamientos.
Según estudios realizados, se cree que unos 200 millones de personas en el mundo consumen algún tipo de droga.
División de las drogas psicoactivas
Depresores: alcohol y sedantes
Estimulantes nicotina y éxtasis
Opioides morfina y heroína
Alucinógenos PCP y LSD
Causas más comunes de la drogadicción
1. Curiosidad
Tras numerosas investigaciones se ha llegado a la conclusión de que la curiosidad es una de las principales causas que originan las conductas de drogadicción.
Este factor se da sobre todo en la población más joven, lo cuales se inician en el consumo de drogas influidos por la información recibida del entorno o los medios de comunicación.
2. Vivencias traumáticas
Aunque no todas las personas que han experimentado una vivencia traumática o con un alto contenido emocional desarrollen conductas o hábitos de drogadicción, muchas otras encuentran en las drogas una vía de escape que les ayuda a sobrellevar ciertas situaciones especialmente complicadas.
El objetivo de estas conductas es el de olvidar ciertos recuerdos que torturan la mente de la persona y así, distraer el intelecto para no tener que enfrentarse a ellos. De esta manera, son muchas las personas que deciden experimentar con las drogas para conseguir un estado de relajación o aturdimiento.
3. Alivio del estrés
Este punto está estrechamente relacionado con el anterior. Aquellas personas cuyo ritmo de vida conlleva una gran presión o estrés, bien a nivel laboral, familiar o social, pueden llegar a encontrar en las drogas una manera de relajarse y aliviar estar tensión aunque sea por unos momentos.
No obstante, la propia adicción generará más y más tensión entre un consumo y otro, por lo que la persona necesitará cada vez más dosis y lo hará de manera más y más recurrente.
4. Mejorar el desempeño
En ciertos ámbitos como los deportivos o académicos, es habitual que algunas personas recurren al consumo de algún tipo de sustancia estupefaciente para intentar mejorar su rendimiento.
Lo que estas personas ignoran o piensan que pueden evitar, es que aunque la droga solamente sea consumida en momentos específicos con algún fin concreto, son muchas las probabilidades que acabe convirtiéndose en una adicción.
5. Falta de motivación y objetivos
Son numerosos los casos de drogadicción personas que no encuentran ningún tipo de motivación en su vida, por lo tanto buscan en las drogas la experimentación de sensaciones agradables o de euforia.
6. Influencia del contexto familiar
Ciertos estudios establecen que la convivencia en un entorno familiar inestable, ser hijo de padres drogadictos o los trastornos mentales en padres son factores que facilitan el consumo de drogas en los más jóvenes.
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En un entorno familiar en el que el consumo de drogas es algo habitual e incluso está normalizado, es común que los hijos desarrollen algún tipo de adicción y que los padres, por su condición de consumidores, no condenen estas conductas.
7. Presión o influencias del círculo de amistades
Una de las causas más frecuentes de la drogadicción en adolescentes es la presión que reciben de su grupo de amistades para iniciar el consumo. En grupos en los que el consumo es habitual o frecuente, es muy posible que el menor inicie y mantenga el consumo de drogas con la intención de encajar o de integrarse en él.
8. Falta de habilidades sociales
Las propiedades de ciertas drogas de abuso facilitan que la persona se sienta deshinibida y segura. Por lo tanto, aquellas personas de carácter introvertido o con escasas habilidades sociales tienen más posibilidades de consumir alguna sustancia en los momentos en los que se tenga que enfrentar a la interacción social.
9. Imitación por admiración
Sobre todo en edades más tempranas, la influencia de ciertas personas conocidas o personajes públicos puede conseguir que algunas personas quieran imitar algunas de sus conductas entre las cuales se encuentra la experimentación con las drogas.
10. Problemas de sueño
Los problemas de sueño son cada vez más comunes en muchas personas, asimismo aquellas personas que necesiten descansar correctamente por cualquier motivo, o que cumplan con su trabajo en horario nocturno y necesiten dormir por el día, pueden comenzar a consumir fármacos o compuestos relajantes que les ayuden a dormir.
Sin embargo, si la persona comienza a obstinarse con las horas de sueño y el cansancio, el consumo repetitivo de estos compuestos o drogas puede llegar a provocar una adicción seria.
11. Prescripción médica
En la mayoría de los casos, cuando pensamos en una adicción, solamente nos vienen a la mente todo tipo de sustancias ilegales o alcohol. No obstante, aquellos fármacos prescritos con riesgo de adicción y administrados de forma errónea, son susceptibles de convertirse en posibles drogas de abuso o, al menos, generar mucha dependencia.
12. Enfermedades mentales
Existen ciertos trastornos y enfermedades mentales cuya sintomatología puede instigar a la persona a consumir algún tipo de droga. Bien para aliviar el dolor. o bien para aliviar el malestar psicológico.
Los trastornos que más frecuentemente se asocian al consumo de drogas son:
A pesar de que no pueda considerarse una causa directa de drogadicción, existe un extenso debate entre las investigaciones que defienden la existencia de una predisposición genética a la drogadicción y aquellas otras que insisten en que esta asociación se debe realmente al aprendizaje.
No obstante, estudios realizados en hermanos gemelos han encontrado evidencias que apuntan a una fuerte relación entre la relación parcial entre drogadicción y genética.
14. Mecanismos neuroquímicos
En la mayoría de los casos, el propio mecanismo de placer y recompensa llevado a cabo por diferentes neurotransmisores implicados en los procesos de adicción, son los que llevan a la persona a querer volver a experimentar las sensaciones agradables que sintieron durante el primer consumo.
De esta forma, una persona con un organismo especialmente sensible a la acción de ciertas sustancias, puede pasar de experimentar con las drogas por primera vez a desarrollar una adicción que le permita experimentar repetidamente las mismas sensaciones de placer.
Vías de consumo
La principal vía de consumo es la endovenosa, aunque últimamente ha ido aumentando el consumo dela heroína esnifada y fumada debido al peligro del contagio del SIDA.
Efectos del consumo
Los efectos dependen de la dosis, vía de administración, frecuencia y condiciones higiénicas. Los efectos físicos son la miosis (pupilas pequeñas), estreñimiento, enlentecimiento de la respiración y pérdida de sensibilidad al dolor.
Síndrome de abstinencia
El “mono” produce midriasis (pupilas dilatadas), lagrimeo, sudoración, escalofríos, diarrea, convulsiones e insomnio.
Patologías asociadas
Existen gran números de patologías asociadas, principalmente por la falta de higiene de la vía de administración. Entre ellas se encuentra la infección por VIH (SIDA), hepatitis, alteraciones de la nutrición, digestivas, cardiovasculares, obstétricas y ginecológicas, síndromes afectivos y alteraciones del sistema nervioso.
Consecuencias psicosociales
trastornos de la memoria y la atención, insomnio, disminución del deseo sexual, estados confusionales, inseguridad, apatía, depresión, deterioro de la personalidad, desadaptación social, problemas legales, sobredosis e intentos de suicidio.
Cocaína
Es un estimulante que proviene de la planta de la coca, arbusto perenne de América del Sur. De ahí sale la pasta de coca o clorhidrato de cocaína, un polvo blanco que actúa como estimulante del SNC.
La cocaína provoca una gran euforia y excitación, con sensación de bienestar. No se siente cansancio físico ni psíquico, por lo que la persona que la ha consumido sobrevalora sus capacidades. Muchas personas no consumen de forma habitual, sino ocasionalmente en fiestas o cuando salen de marcha. El tipo de paciente es más parecido al alcohólico y no al heroinómano, para un cocainómano los consumidores de heroína son gente marginal, mientras que ellos generalmente vienen de un nivel social superior.
Hay una pérdida de control, agresividad, compulsión a tomar la droga, consumo continuado, negación de la existencia del consumo o de los problemas derivados. No produce dependencia física, es psicológica básicamente.
Vía de administración
Normalmente se toma esnifada. También puede tomarse de forma oral masticándola o endovenosa. Se vende en papelinas, se corta el polvo para evitar los grumos (muchas veces con el carnet de identidad o la tarjeta de crédito), suelen hacerlo encima de un espejo para poder observar como la van esnifando.
Si la cocaína no está prepara para ser inyectada, puede quemar las venas, las deteriora y las hincha, aunque tiene efectos anestésicos locales. Produce sequedad de boca, lo que provoca un aumento del consumo de alcohol para compensar.
Efectos físicos del consumo
Los cocainómanos adictos suelen estar delgados en exceso, da trastornos sexuales por el efecto anestésico, pues se retrasa el orgasmo. Provoca midriasis (mirada cristalina), sequedad de boca, sudoración, irritabilidad y agresividad.
Síndrome de abstinencia
Depresión, apatía, somnolencia, dolores musculares, intranquilidad y crisis afectivas.
Patologías asociadas
Alteraciones de la nutrición, cardiovasculares, del sistema nervioso, sexuales, obstétricas y ginecológicas, complicaciones de la vía nasal (perforación del tabique) o respiratoria.
Consecuencias psicosociales
Produce falta de apetito, inquietud y agitación. También se encuentran: insomnio, alteración de las sensaciones, irritabilidad, crisis de angustia, compulsividad, déficits de atención y memoria, alteraciones del deseo sexual, apatía, depresión, intentos de suicidio, psicosis aguda, rasgos paranoicos y alucinaciones. Según la edad, clase social y forma de consumo pueden aparecer problemas económicos, laborales, familiares y legales.
Cannabis
El cannabis es una planta que crece en zonas tropicales y mide entre 2 y 3 metros de altura. Contiene una sustancia llamada delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), que es la sustancia activa. Según la parte de la planta de donde se extraiga la droga, recibirá un nombre u otro:
María, marihuana, grifa, hierba: pertenece a la parte florida y tierna de la plante, secada y triturada posteriormente.
Hachís, chocolate, costo: es una barrita de color marrón, contiene entre 5 y 10 veces más TCH que la marihuana.
Aceite de hachís: extracto oleoso que contiene más del 50% de TCH. Con él se pueden preparar pasteles y otros platos cocinados.
Actúa como perturbador del SNC, alterando la percepción y crea dependencia psicológica.
Forma de consumo
Se suele tomar mezclado con tabaco rubio (con el negro no se nota tanto el sabor del cannabis) y envuelto en papel de fumar (canuto, porro, petardo). En algunos países se fuma en pipa.
Efectos del consumo
Taquicardia, enrojecimiento de ojos, sequedad de boca, euforia o placidez, sensación de flotación, deshinibición, risa, enlentecimiento de reflejos, pánico e ilusiones.
Síntomas psicológicos de la abstinencia
Irritabilidad y nerviosismo.
Patologías asociadas
Alteraciones respiratorias, cardiovasculares, neoplasia (cáncer de boca, bronquios, pulmón), alteraciones del SNC, síndrome amotivacional (falte de interés por las cosas), apatía y trastornos psicóticos con brotes de esquizofrenia, alucinaciones y delirios.
Consecuencias psicosociales
Disminución del rendimiento, desmotivación, alteraciones de la memoria y la atención, falta de coordinación psicomotora, distorsiones de la percepción (crisis de ansiedad o pánico), riesgo de accidentes.
Hipnóticos y sedantes
Son sustancias químicas que reciben el nombre de somníferos y tranquilizantes. Actúan como depresoras del sistema nervioso central (SNC). La sintomatología es menos marcada para los tranquilizantes menores como las benzodiacepinas, y más intensa en los barbitúricos. Estos últimos casi han desaparecido ya del mercado por sus importantes efectos secundarios.
Vía de consumo
Oral y parenteral.
Efectos del consumo
En dosis normales provoca somnolencia, cansancio, sueño, relajamiento, pérdida de atención, movimientos incoordinados, inhibición de reflejos y mareos. En dosis excesivas produce depresión respiratoria, hipotensión, psicosis tóxica, confusión, náuseas y vómitos, incoordinación motora shock e incluso coma.
Síndrome de abstinencia
Este síndrome se caracteriza por provocar insomnio, desmayos, temblores, fiebre, fatiga, ansiedad, agitación, convulsiones, disturbios visuales y auditivos, anorexia, delirio, psicosis, deshidratación y coma.
Patologías asociadas
Alteraciones del SNC, apatía afectiva, riesgo de sobredosis y potenciación de otros productos, alteraciones respiratorias y cardiovasculares.
Consecuencias psicosociales
Interferencias en la coordinación motora, el aprendizaje y la percepción, confusionalidad, apatía, depresiones, cambios bruscos de humor, irritabilidad, conducta infantil, deterioro intelectual, accidentes, sobredosis y suicidio por la tendencia a la automedicación.
Anfetaminas
Las anfetaminas son un derivado químico y potente estimulante del sistema nervioso central.
Vía de consumo
Oral y endovenosa.
Efectos del consumo
En dosis normales produce una mayor capacidad de concentración y aumento del rendimiento mental, por eso es muy utilizado en estudiantes. Disminuye el apetito y provoca un estado de bienestar subjetivo con retraso de la aparición de la fatiga. En dosis excesivas aparece inquietud, insomnio, irritabilidad y verborrea.
Tienen un gran poder de adicción y crean una alta dependencia. Su síndrome de abstinencia se caracteriza por depresión, apatía, somnolencia, dolores musculares, intranquilidad, crisis afectivas y riesgo de suicidio.
Patologías asociadas
Alteraciones de la nutrición (pérdida de peso), cardiovasculares, neurológicas, motoras (agitación y síntomas parkinsonoides), del sistema nervioso, problemas afectivos y síndromes psicóticos (delirios, alucinaciones, crisis de pánico).
Consecuencias psicosociales
Trastornos de la atención y la concentración, insomnio, irritabilidad, cambios de humor, depresiones, desconfianza, inquietud y delirios.
El éxtasises unadroga alucinógena de síntesis que se fabrica en laboratorios clandestinos. Son derivados anfetamínicos, capaces de alterar el comportamiento y las funciones vitales del organismo.
Al estar fabricado de forma clandestina y sin ningún control, nunca se sabe la cantidad real de componentes anfetamínicos que llevan, o si llevan otras sustancias psicoactivas, algunas sólo llevan cafeína, pero la gente cree que hay otras drogas y se “colocan” por el efecto placebo. En algunas se ha encontrado que tienen pequeñas dosis de heroína, por lo que sus efectos no son nunca los mismos.
En la presentación de los comprimidos se da una enorme variedad. Se distinguen unos de otros por el tamaño, la forma, el color, así como por los signos que a menudo llevan grabados en su superficie, que sirve como una etiqueta o incluso como una garantía de calidad del laboratorio.
Cuando se consume éxtasis no se puede beber alcohol, ya que existe el riesgo de padecer lo que se llama “golpe de calor” en que el consumidor deja de sudar, no orina, el pulso es rápido (taquicardia), siente mareos, vómitos, calambres, cansancio, nerviosismo y puede sufrir paranoia. Por este motivo sólo toman agua, además cuanta más tomen menor es el riesgo de padecer este síndrome.
Efectos del consumo
Tiene una acción estimulante del sistema nervioso central. Algunos consumidores creen que les facilita la comunicación. Producen euforia, fuerza, alucinaciones, quitan el hambre y el cansancio (a este estado le llaman “buen rollo”). En ocasiones perturban el contenido del pensamiento (se le llama tener un “mal rollo”).
Los efectos más graves:
Trastornos del ritmo cardíaco.
Dolor de pecho que puede generar angina de corazón o infarto.
Convulsiones y ataques epilépticos.
Trastornos psicóticos agudos o tipo paranoicos.
Accidentes por exceso de confianza, conjuntamente con la pérdida de reflejos y de concentración.
Aumento de la presión de la sangre (hemorragias cerebrales).
Edema pulmonar.
Trastorno de la coagulación de la sangre (CID).
Trombosis venosa cerebral.
Insuficiencia hepática aguda (necrosis y muerte celular por hepatotoxicidad).
Fallo renal agudo.
La duración de los efectos también es imprevisible. El “bajón” puede aparecer en cualquier momento.
Inhalantes
Son sustancias químicas volátiles que pueden estar presentes en gran cantidad de productos domésticos (gomas, lacas para uñas, acetona…) o de uso industrial (colas, gasolinas…), y que al aspirarse o inhalarse producen un efecto fundamentalmente depresor del SNC y una toxicidad general.
Vías de consumo
Oral y nasal.
Efectos del consumo
Los efectos al inhalar estas sustancias son similares a los de una embriaguez o borrachera. Aparece una sensación de aislamiento de la realidad, aparente despreocupación y alegría. A dosis mayores se observan conductas de desinhibición y pérdida de control. También pueden presentarse alucinaciones y delirios.
Los efectos iniciales incluyen tos, sensación de cansancio, problemas respiratorios, picores, pobre coordinación y pérdida de apetito. Algunos vapores de estas sustancias afectan al pensamiento y pueden aparecer lesiones cerebrales. También se han observado problemas hepáticos, renales, respiratorios, etc.
La mezcla con otras drogas depresoras (tranquilizantes, somníferos, alcohol) incrementa peligrosamente el riesgo de muerte por sobredosis.
Consecuencias psicosociales
En los consumidores existe un deterioro cerebral que conlleva pérdida de memoria, de atención y concentración, con lo que el rendimiento escolar de los jóvenes consumidores es muy bajo.
Alucinógenos
Son sustancias capaces de provocar trastornos sensoriales, afectando a las emociones y el pensamiento. Pueden producir ilusiones y alucinaciones (ver o sentir algo que no existe en la realidad).
La droga más conocida dentro de este grupo es el LSD, derivado semisintético de uno de los alcaloides del cornezuelo del centeno (un hongo). Es un líquido incoloro e insípido que provoca su acción a nivel del SNC. Otra droga alucinógena es la mescalina, principio activo obtenido de un cactus que crece en México, llamado peyote y la psilocibina que procede también de ciertos hongos de México y América central.
Existen varias presentaciones: tripis, estrellitas, papeles secantes o en gota líquida echada en un terrón de azúcar.
Los “viajes” o “trips” son el conjunto de efectos que se producen después de la toma. Las primeras sensaciones aparecen entre los 30 y 90 minutos después del consumo, pero no se sabe cuando acaban. En algunas personas el “viaje” puede durar para siempre.
Efectos del consumo
Se perciben deformaciones de la realidad (música, colores…) acompañadas a veces de ideas delirantes. Las sensaciones y los sentimientos cambian varias veces viviendo diferentes emociones (se pasa de una emoción a otra con mucha facilidad).
Tener un mal viaje
En algunos casos puede aparecer desorientación temporal y espacial, reacciones de pánico y terror que si perduran durante mucho tiempo, se experimenta confusión, ansiedad, sentimientos de necesidad de ayuda y pérdida de control. Esta situación provoca una necesidad de huida que a veces puede ser fatal (precipitación al vacío, correr y ser atropellado…).
Los efectos son imprevisibles, presentando riesgos muy graves. Algunos pueden confundirse con enfermedades mentales como la esquizofrenia o la paranoia.
Efectos físicos
Se observa una dilatación de las pupilas, temblores, aumento del ritmo cardíaco y de la presión arterial. El LSD no produce dependencia física ni tolerancia.
Drogas depresoras: tipos, efectos y mecanismos de acción
Las drogas depresoras son sustancias que pueden disminuir la actividad cerebral. En algunos casos también se conocen con el nombre de “sedantes” o “tranquilizantes” y se utilizan tanto en ámbitos sanitarios como en ámbitos recreacionalesPor lo que respecta a los usos terapéuticos, encontramos distintos medicamentos que realizan actividades depresoras. Por ejemplo, los ansiolíticos, medicamentos para dormir y tranquilizantes.
En el ámbito recreacional, el consumo de sustancias depresoras es algo menor que el de las drogas estimulantes. Este hecho se debe a que las sustancias que disminuyen la actividad cerebral producen menores sensaciones de gratificación que las que la estimulan.
Algunos ejemplos de drogas depresoras son la heroína, oxcicodona, metadona, barbitúricos, benzodiacepinas y alcohol etílico.
Características de las drogas depresoras
Las drogas depresoras constituyen un grupo de sustancias atendiendo a los efectos que originan sobre el funcionamiento cerebral. El factor que agrupa este tipo de sustancias es la capacidad de producir un decremento de la actividad cerebral.
Esta primera apreciación resulta altamente relevante ya que los distintos tipos de drogas depresoras pueden presentar diferencias importantes.
Las sustancias que reducen el nivel de actividad cerebral no poseen un mismo origen ni una misma composición. El alcohol no comparte todas las características con los ansiolíticos o la heroína. Sin embargo, sí que comparte una importante; la capacidad de reducir el nivel de actividad cerebral.
Así pues, cuando se habla de drogas depresoras se hace referencia a un gran grupo de sustancias distintas con características propias que se asemejan en los efectos a nivel cerebral.
Orígenes
Al ser sustancias independientes, las drogas depresoras pueden presentar orígenes muy distintos. Este tipo de sustancias pueden ser tanto de origen natural como de origen sintético o semisintético.
Por lo que respecta las drogas depresoras de origen natural destaca la morfina y la codeína. Estas dos sustancias son drogas altamente depresoras que se obtienen y se consumen sin necesidad de sintetizarlas.
En el campo de las drogas depresoras de origen semisintético destaca, sin duda alguna, la heroína. De hecho, tal y como remarca el informe mundial sobre las drogas de la oficina de las nociones unidas contra la droga y el delito (UNODC), la heroína ha sido una de las drogas más consumidas durante los últimos años.
Finalmente, de origen sintético encontramos la metadona, una droga depresora que se utiliza principalmente para tratar los síntomas físicos producidos por la adicción a la heroína.
Efectos de las drogas depresoras
Aunque cada una de las sustancias depresoras presenta una serie de características y, por lo tanto, pueden producir unos efectos diferentes, estas drogas comparten algunos efectos. A pesar de que el sistema nervioso central se puede deprimir a través de distintas vías y en grados de intensidad diferentes, cuando se reduce el nivel de la actividad cerebral aparecen una serie de síntomas comunes.
Los efectos de las drogas depresoras puede agruparse, de forma general, en dos categorías distintas. Estas son los efectos a corto plazo y los efectos a largo plazo.
Efectos a corto plazo
El síntoma principal que producen las drogas depresoras es la lentitud en la función cerebral. Al disminuir la actividad de sistema nervioso central, cuando se consumen estas sustancias el funcionamiento mental disminuye.
A parte de la disminución de la función cerebral, la inhibición que producen estas sustancias también afecta al funcionamiento físico. De este modo, tras la ingesta de drogas depresoras tanto la presión arterial como la respiración se pueden ver enlentecidas.
Debido a estos dos efectos, estas sustancias suelen provocar dificultades para la concentración y disminución de la atención. Así mismo, la confusión, la fatiga o los mareos aparecen también con frecuencia.
Si se aumentan las dosis, estos síntomas se pueden hacer más notorios y puede aparecer desorientación, falta de coordinación o aletargamiento. De hecho, un síntoma claramente visible producido por los efectos de las drogas depresoras consiste en arrastrar las palabras durante el habla.
A nivel fisiológico, también pueden aparecer síntomas diversos como dilatación pupilar, dificultades o incapacidad para orinar y, en algunos casos, fiebre.
Efectos a corto plazo con consumos de dosis elevadas
Cuando las dosis consumidas son muy elevadas, las drogas depresoras pueden causar deterioro de la memoria, el juicio y la coordinación, irritabilidad, paranoia, alteraciones visuales y pensamientos suicidas.
Cabe destacar que estas sustancias, tanto si se utilizan con fines recreacionales como si se usan con finalidades terapéuticas, tienen un elevado potencial adictivo.
Evidentemente, no todas las drogas depresoras son igual de adictivas, ya que la heroína lo es mucho más que los ansiolíticos. Sin embargo, ambos tipos de sustancias pueden producir adicción si se consumen de forma regular y descontrolada.
Efectos a largo plazo
Los efectos a largo plazo de las drogas depresoras son muy dispares y pueden variar notablemente en función de cada sustancia. No obstante, como se ha comentado anteriormente, uno de los efectos que comparten todas es la adicción.
Con el consumo prolongado de estas sustancias se puede desarrollar, de forma relativamente sencilla, tolerancia a la droga. Esto significa que el cuerpo se habitúa a la presencia de la sustancia y cada vez requiere mayores dosis para conseguir los mismo efectos.
Este factor resulta especialmente relevante en el caso de los ansiolíticos. Si estos no se usan de forma descontrolada, la persona puede requerir cada vez mayores dosis para aliviar su sintomatología ansiosa.
Por otro lado, el uso a largo plazo de drogas depresoras puede producir depresión, fatiga crónica, patologías respiratorias, problemas sexuales y alteraciones del sueño. A medida que incrementa la dependencia a la sustancia, también son comunes síntomas como: deseos incontenibles de consumirla, ataques de pánico, ansiedad y malestar continuo cuando no se usa la droga.
Cuando la adicción a la sustancia es muy elevada, pueden aparecer lo que se conoce como síndrome de abstinencia. Esta alteración aparece en todos los momentos que no se consume la sustancia.
Tipos de drogas depresoras
Las drogas depresoras más conocidas son la heroína, el alcohol y los ansiolíticos, sin embargo, existe muchos otros tipos. Estas sustancias se pueden clasificar en distinto subgrupos: los opiáceos, los hipnótico-sedantes, las sustancias inhalables volátiles y el alcohol etílico.
– Opiáceos
Opio crudo. Fuente: Erik Fenderson, 2005-12-26.
Los opiáceos son el conjunto de sustancias que se extraen del jugo de las semillas de la planta amapola o dormidera.
Estas plantas se cultivan a gran escala en Asia (Irak, Irán, Afganistán, Pakistán la India, China, Birmania y Laos). Así mismo, en Europa (Balcanes), África Ecuatorial (Nigeria), América Central (Méjico y Guatemala) y América del Sur (Colombia, Perú y Ecuador) también se encuentran plantaciones.
Su acción está ligada a la presencia en el sistema nervioso central y otros órganos diana de receptores específicos y saturables. Específicamente, encontramos tres tipo de receptores: los mu, los kappa y los delta.
La acción sobre los receptores mu produce analgesia general, sedación, sensaciones de bienestar, depresión respiratoria y disminución de la motilidad intestinal.
Los receptores kappa se encuentran en la médula espinal y cuando los opiáceos modifican su funcionamiento producen analgesia periférica.
Finalmente, la acción sobre los receptores delta produce analgesia periférica y narcosis.
Las drogas que forman parte de las sustancias opiáceos son: la heroína, la metadona, la oxicodona y el kratón.
Heroína
Es una sustancia con una alta liposolubilidad por lo que alcanza rápidamente elevadas concentraciones en el sistema nervioso central. Se puede consumir tanto por vía intravenosa como fumada y posee un elevado potencial adictivo.
La primera experiencia que produce su consumo se denomina en argot popular como “cabalgar el dragón”. Suele caracterizarse por síntomas como presión de grupo o motivos personales, náuseas, vómitos, euforia, ansiedad y temblor.
A dosis bajas, la heroína produce, actividad dicharachera, relajación, supresión del dolor, somnolencia, apatía, dificultad de concentración, disminución de la agudeza visual y miosis.
A dosis elevadas se acentúan los efectos y aparece respiración fatigosa, sensación orgásmica abdominal y euforia.
Metadona
Estructura molecular de la metadona. Fuente: Calvero. [Public domain]
La metadona es un opioide sintético desarrollado en Alemania en 1937 que se utiliza como fármaco para el tratamiento de desintoxicación de farmacodependientes a la heroína.
Su consumo produce efectos como contracción pupilar, depresión respiratoria, bradicardia, relajación muscular, liberación de la hormona antidiurética, estreñimiento, aumento de la temperatura corporal e incremento de glucosa en sangre.
Oxcicodona
Pastilla de Oxicodona. Fuente: DMTrott [CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)]
Es un opiáceo semisintético derivado de la tebina que se consume como sustancia de abuso en Estados Unidos, donde se consigue de forma fácil y a un precio bajo.
Sus efectos son muy parecidos a los de la heroína y si se consumen dosis muy elevadas pueden producir convulsiones.
Kratón
Hojas de Kratón. Fuente: ThorPorre [CC BY 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/3.0)]
El Kratón es un árbol de los bosques tropicales del Sudoeste Asiático (Tailandia y Malasia).
Se consumen sus hojas frescas de forma masticada y se utiliza como narcótico sustituto del opio. Es una sustancia que produce una elevada adicción y dependencia, y origina efectos como euforia intensa, incremento de la fuerza y la energía, y anestesia local.
– Sustancias hipnótico-sedantes
Las sustancia hipnótico sedantes están constituidas por 4 drogas distintas: las benzodiacepinas, los barbitúricos, el carisoprodol y el GHB.
Las benzodiacepinas son un grupo de sustancias hipnótico-sedantes y depresoras del sistema nervioso central que se utilizan como fármacos ansiolíticos. En el mercado se pueden encontrar comercializados bajo distintos nombres como diazepam, oxacepam, clonacepam, etc.
Son sustancias agonistas del receptor GABA A, neurotransmisor que inhibe el funcionamiento cerebral. Su uso se limita al tratamiento de la ansiedad, ya que permite disminuir la sintomatología ansiosa.
Sin embargo, su consumo puede producir otros efectos como disartria, apatía, sequedad de boca, hipotonía o sedación.
Barbitúricos
Fuente: Choij [Public domain]
El ácido barbitúrico fue el primer hipnótico sintetizado. Se utiliza como sedante, anestésico y anticonvulsivante y, anteriormente se utilizaba para producir hipnosis.
Esta sustancia activa el receptor GABA potenciando su respuesta y puede provocar coma, estupor e incluso la muerte.
Carisopradol
Medicamento que contiene Carisopradol. Fuente: ZngZng [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)]
Es un relajante muscular que produce somnolencia, ataxia, disminución del nivel de conciencia, estupor e incoordinación.
A dosis elevadas también puede producir agitación, taquicardia, hipertonía y encefalopatía miclónica.
También conocido como éxtasis líquido es una sustancia que se utiliza para la deshabituación alcohólica y la narcolepsia.
En su uso recreacional se consume a través de pequeñas botellas y produce euforia, desinhibición y aumento de las percepciones táctiles.
– Sustancias inhalables volátiles
Pegamentos. Fuente: Babi Hijau [Public domain]
Estas sustancias incluyen productos de uso industrial o doméstico, tales como pegamentos, colas, tintes, pinturas, barnices, lacas, etc. Se caracterizan por ser volátiles y tener un mecanismo de acción altamente inespecífico cuando se consumen.
Se empezaron a utilizar con fines recreacionales en la década de los 60 en México y su consumo produce efectos como: excitación, euforia, disartria, ataxia, alucinaciones, sentimientos de grandeza, náuseas, vómitos, diarreas, convulsiones y arritmias.
Su uso a largo plazo puede originar trastornos del comportamiento como agresividad descontrolada, irritabilidad, alucinaciones y alteraciones psicóticas.
Alcohol etílico
El alcohol es una sustancia que se obtiene de la fermentación de la glucosa de la fruta del género Sacharomyces. También se puede obtener por fermentación de azúcares como los de los cereales. Su vía de administración es siempre oral y su metabolismo suele ser relativamente lento, con una absorción progresiva.
Sus efectos varían en función de las dosis, ya que a mayores dosis mayores efectos. Inicialmente su consumo suele producir activación motriz, euforia y sensaciones placenteras.
Posteriormente, se suele experimentar desinhibición social y un claro efecto antidepresivo. Estos síntomas van seguidos de una elevada vasodilatación y efectos afrodisiacos.
Cuando la intoxicación es más intensa aparece incoordinación motriz, efectos sedantes y analgésicos.
Finalmente, la inhibición que produce esta sustancia produce sintomatología anestésica e hipnótica, y en consumiciones extremas puede producir coma y la muerte
Referencias
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